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viernes, 19 de diciembre de 2008

Homenjae a Jose G. Alvarez, patriarca de la pintura arequipeña

Parte de la inmensa obra de uno de los más importantes pintores del movimiento indigenista peruano José G. Álvarez será mostrada al público a partir de hoy 12 de diciembre, en el Club Social Miraflores a las 7 de la noche como un merecido homenaje al patriarca de la pintura arequipeña.

La muestra, auspiciada por la Universidad Ricardo Palma estará abierta al público hasta el 23 de diciembre en la galería del Club. Su nieta, Soledad Alvarez de Galdo inaugurará esta retrospectiva del gran artista arequipeño recordado por ser el primero en dar vida a la escena de la fundación incaica y española de la ciudad blanca. José G. Álvarez, es considerado uno de los más valiosos pintores que dominó el óleo con fuertes y gruesos empastes, donde conjugó ternura y pasión, realizando así un valioso aporte a las artes.

Jugó un papel importante en la cultura y la formación de las nuevas generaciones de artistas al fundar el Centro Artístico de Arequipa en 1890, lugar donde se reunieron los más importantes artistas plásticos, calígrafos, fotógrafos, arquitectos, músicos y poetas de la época, convirtiéndose Don José G. Álvarez en el sostenedor principal del Centro, donde fiel a su personalidad bondadosa enseñó gratuitamente por más de 40 años a los diversos jóvenes que luego se convirtieron en miembros y alumnos como Pedro Paulet, Francisco Mostajo, Carlos Álvarez, Enrique Masías, Víctor Martínez Málaga, Teodoro Núñez Ureta, los hermanos Vargas, Federico Molina, Manuel Domingo Pantigoso y Eduardo López de Romaña.

José G. Álvarez es hasta hoy el gran desconocido de las formaciones idiosincráticas y de sensibilidades culturales arequipeñas a pesar de haber sido uno de sus actores fundacionales más distinguidos de la ciudad blanca. Fue a decir de muchos críticos- uno de los espíritus más arequipeño de cuantos se han conocido en la cultura nuestra, incomparable como sucede con los grandes creadores, grande en su humildad, grande en su condición de pintor-obrero y sumamente grande y magnánimo en su doble calidad de padre no solo de su familia, sino, principalmente de aquella gran familia a la que asumiera como tal: Arequipa.

Como señalara el Dr. Francisco Mostajo: “aprovechado alumno en la escuela de Bellas Artes del Centro Artístico en su juventud y decidido promotor del mismo en toda su vida, A don José nunca le gustaron los halagos, de ninguna índole, no se sentía merecedor de ellos por no haber consumado su gran deseo de estudiar en Europa y por la naturaleza misma de su personalidad, nunca busco la notoriedad pero su mérito fue reconocido por todos en la Arequipa de su tiempo”.

Gradualmente con la vasta obra pictórica de José G. Álvarez se fueron definiendo las características centrales de lo que habría de ser llamada “Escuela Arequipeña de Pintura”. Álvarez es el primero en Arequipa que empasta gruesamente el óleo. Lo comienza con su peculiarísimo estilo cargando con blanco la esporádica pincelada y luego el final rellenado de la obra con factura gruesa, como en los retratos que hiciera a Enrique Masías a la edad de su temprana muerte, y en pequeños paisajitos en los que la carga del blanco en además la transposición al empaste de la refulgente luminosidad de Arequipa. De allí que nace la corriente que define con características muy peculiares a este gran artista que es mucho más que poesía al reconocérsele su inefable amor y afán por todas las disciplinas artísticas.

Su impecable gestión cultural lo llevó a fundar paralelamente con el Centro Artístico de Arequipa, la revista “Arequipa Ilustrada”. Además generó la participación de los poetas César “Atahualpa” Rodríguez Olcay, Percy Gibson, así como de los fotógrafos Max T. Vargas, Martín Chambi y del científico y gran amigo personal, Pedro Paulet. Veinte de sus mejores obras será expuestas como homenaje del 12 al 23 de diciembre en el Club Social Miraflores, en Av. Malecón de la Reserva 535, en Miraflores. En la inauguración, el poeta Manuel Pantigoso Pecero abrirá el programa con una conferencia sobre la vida y obra del artista.

José Gabriel Álvarez Sotomayor (Arequipa, Perú, 19 de marzo de 1856 – 25 de junio de 1942) pintor peruano que perteneció a un pueblo en el cual no se habían amenguado los bríos. Por eso, el carácter y la hombría, al par que el trabajo y la honradez formaron su personalidad obrera. El artista surgió desde muy temprano, reemplazando sus juguetes con los útiles de dibujo. Fue en el Colegio de la Independencia donde su natural afición se encausó técnicamente bajo la dirección de Enrique Villaseñor, pintor arequipeño que se distinguió por líneas y colorido severos. Obtuvo el galardón de varios diplomas y premios especiales. Fue alumno particular de Fernando Zeballos. Trabajó varios dibujos ornamentales para la familia Goyeneche, entre los que obtuvieron apreciación benévola, dos copias de obras de Miguel Ángel, hechas de producciones en grabado: una en tela, de las Cuatro Edades del hombre, cuyo original existe en la Capilla Sixtina, y otra en papel , de la resurrección de la Carne, cuyo original existe en la Capilla de Pisa .

Un artista profundamente nacionalista y arequipeñista, jamás gustó de la política; sin embargo, sólo quebrantó esta regla de conducta cuando se lanzó la candidatura de D. Eduardo López de Romaña a la Presidencia de la República, por ser quien dirigía el Centro Artístico y amigo personal. Al crearse el distrito de Monserrat, fue miembro de su concejo, y como tal trabajó decididamente en la realización de las obras con que se mejoró esa sección urbana, conocida con el nombre de La Otra Banda y olvidada por el Municipio Central.

Uno de sus sueños fue unir a los artistas en un recinto donde puedan realizar sus trabajos y sobre todo enseñar su arte y éste se hizo realidad cuando en 1890 tomó cuerpo su iniciativa creándose El centro Artístico de Arequipa. Para don José fue muy importante formar esta sociedad con el único fin de desarrollar y fomentar el dibujo, la pintura, escultura, arquitectura y sus relacionadas, en su ciudad natal teniéndose en cuenta que no existía un progreso en las artes por carecerse de un centro de instrucción y estímulo.

La obra más eficiente del Centro Artístico ha sido la de la enseñanza del dibujo y la pintura en la escuela gratuita que sostuvo durante más de seis lustros. Por ella, pasaron las siguientes generaciones por 31 años. Álvarez fue el primer pintor que ha tratado de dar vida en el lienzo a las escenas de la fundación de Arequipa, tanto incaica como española.

Denominado por Francisco Mostajo como el Padre de la Pintura Arequipeña, José Gabriel Álvarez Sotomayor y López, conocido en su tiempo simplemente como Don José G. Álvarez, podrá ser apreciado, alabado y conocido por los jóvenes artistas de hoy y apasionados de la pintura en el Club Social Miraflores donde se expondrán veinte de sus mejores obras como un homenaje merecido a quien le dio un hogar durante más de un cuarto de siglo a todos los artistas de su adorada Arequipa y también a los que venían de fuera los recepcionaba y les prestaba su apoyo moral y material.

En el Congreso de la República existe una de las importantes pinturas de éste artista indigenista titulada Manco Cápaq y Mama Ocllo, su colección privada obra en manos de su nieta Soledad Alvarez, organizadora de ésta muestra que se inicia el próximo viernes 12 de diciembre a las 7 de la noche.


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